Uso del modelo de pérdidas crediticias esperadas

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El modelo de pérdidas crediticias esperadas es utilizado con el fin de establecer el deterioro de valor de los instrumentos financieros, parte de la suposición de que los instrumentos naturalmente conllevan la posibilidad de no ser cancelados, por tal razón, la pérdida por deterioro deberá reconocerse al instante de la contabilización.

El procedimiento para determinar las posibles pérdidas puede ser confuso y complejo debido a que el contador deberá usar su juicio profesional en determinados casos, a continuación, se definen los principales pasos para poder hacer uso de este método de la forma más sencilla.

Paso 1: Definir el no pago de la deuda “impago”

Lo complicado es que la NIIF 9 no define el “impago”, a pesar de que este concepto se menciona en casi toda la norma relacionada con la pérdida de crédito esperada, pero en términos generales el impago sería el incumplimiento de algo, como el pago de una deuda, que se tiene que hacer legalmente, esta es una definición muy amplia y no dice sobre cuándo ocurre exactamente ese incumplimiento.

Un punto base es el par. B5.5.37 que le solicita a la entidad informante definir el incumplimiento en línea con sus políticas internas de gestión del riesgo de crédito específicamente para grupos individuales de instrumentos financieros.

Por ejemplo, un banco concede préstamos invierte el efectivo en bonos, por tanto, el banco tiene dos tipos de instrumentos financieros: préstamos y bonos, la experiencia pasada de ese banco demuestra que:

  • Si los consumidores se retrasan más de 120 días en la devolución del préstamo, la probabilidad de que se les devuelva algo es casi nula.
  • Los bonos mantenidos en la cartera del banco son emitidos por deudores creíbles de alta calidad y el banco incurrió en pérdidas por estos bonos solo cuando los deudores anunciaron oficialmente la quiebra.

Basándose en esa experiencia pasada, el banco no espera que estos patrones cambien significativamente y, por lo tanto, define el impago de la siguiente manera:

  • Para los préstamos al consumo: El impago se produce cuando el pago del préstamo se retrasa más de 120 días.
  • Para los bonos: El impago se produce cuando el emisor (deudor) anuncia oficialmente la quiebra.

Se puede observar que el banco aplica DOS definiciones diferentes de impago para distintos tipos de activos.

¿Por qué es tan importante entenderlo?

La razón por la que se hace este ejercicio es que la medición de la probabilidad de impago dependerá de cada situación en particular, puesto que, podrían surgir dos distintas preguntas como ¿qué se mide? ¿La probabilidad de que un deudor quiebre? ¿O la probabilidad de que un deudor no pague durante más de 120 días?

Una nota más relacionada con la presunción refutable de la NIIF 9, la norma dice que existe una presunción refutable de que el impago no se produce más tarde de los 90 días de retraso de un activo financiero, esto es solo una orientación.

Uso del modelo de pérdidas crediticias esperadas 1 🔗 Diferencia entre depreciación y deterioro

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Paso 2: Clasificar los activos financieros

Después de definir el impago, se deben analizar los activos financieros para conocer su naturaleza y sus diferencias individuales, para ejemplificar este paso, vamos a centrarnos en los créditos comerciales, pero esto es aplicable a cualquier otro activo financiero.

Lo más seguro es que un nuevo crédito comercial recién creado tiene un riesgo de impago diferente y mucho menor que el viejo crédito creado y vencido hace más de 90 días, por lo tanto, no es adecuado medir las pérdidas crediticias esperadas de todas las cuentas por cobrar utilizando el mismo riesgo de impago.

En su lugar, se deben agrupar las cuentas por cobrar en ciertas categorías, o cuadros de riesgo, que comparten las mismas características, que podrían ser, por ejemplo:

  • Antigüedad de las cuentas por cobrar: Es imprescindible, siempre hay que hacerlo para cualquier subcategoría de activos financieros.
  • Ubicación geográfica: Por países o regiones, urbana o rural, etc.
  • Sectores: servicios, comerciales, etc.

Paso 3: Medir la probabilidad de impago

Existen muchos métodos, los más utilizados son los siguientes:

  • Uso del historial de transacciones.
  • Comparación con entidades externas.
    • Uso de calificaciones.
    • Uso de modelos de crédito.

3.1 Medición de la pérdida crediticia esperada a partir de su propio historial de transacciones

Este método mide la de impago a partir de las transacciones históricas, determinando la probabilidad de que un importe no se reembolse antes del punto de incumplimiento.

Así pues, básicamente se rastrea la vida de las cuentas por cobrar desde su creación hasta su reembolso, analizando su movimiento entre las distintas categorías de antigüedad y calculando la tasa media de impago para los distintos grupos de antigüedad.

Este método es excelente si se tiene un historial de transacciones pasadas, se debería analizar unos 60 meses de la vida de la cartera para obtener resultados significativos y bastante fiables, sin embargo, con este método se obtendrá una pérdida crediticia esperada histórica, por lo cual, se tiene que ajustar para la información prospectiva.

Por otro lado, si no se asume ningún cambio significativo en el futuro basado en las previsiones económicas generales, entonces el uso de la pérdida crediticia esperada histórica puede ser aceptado en algunos casos.

3.2 Medición de la pérdida crediticia esperada mediante la evaluación comparativa con entidades externas

Si no se dispone de un historial de transacciones y de datos suficientes, es posible que tenga que comparar su cartera con entidades externas para medir las pérdidas crediticias esperadas.

3.2.1. Uso de calificaciones

Existen empresas que se dedican a calificar el comportamiento crediticio de las personas naturales y jurídicas, por ejemplo, Datacrédito, las empresas pueden acceder a esta información con el fin de elaborar un cuadro de riesgo basado en el comportamiento de pago registrado durante diferentes periodos con otras empresas.

3.2.2. Uso de modelos de crédito

Además de las agencias de calificación crediticia, se pueden encontrar algunas empresas que venden modelos que miden el riesgo de crédito, se puede acceder a la mayoría de ellos mediante una suscripción al servicio en línea y el resultado depende básicamente de la entidad concreta.

Arturo Quiroga

Contador público de la Universidad Cooperativa de Colombia, especialista en gerencia y administración financiera y, magíster en dirección y gestión tributaria, con más de 10 años de experiencia trabajando como asesor en áreas administrativas, contables y tributarias del sector privado.

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