Como calcular el valor razonable de manera correcta

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Según las NIIF el valor razonable es el precio que una entidad debería recibir por vender un activo o que pagaría por la transferencia de un pasivo dentro del mercado principal, en la fecha de la medición en condiciones de mercado presentes sin considerar si ese precio es observable directamente o estimado utilizando otra técnica de valoración.

Calcular el valor razonable puede ser complicado, pero es indispensable conocer el procedimiento que se debe seguir para dar cumplimiento a las normas internacionales que demandan este tipo de valoración, es necesario resaltar que dentro del marco de las pymes no se detalla a gran escala lo que corresponde al valor razonable, caso contrario a lo que sucede con las NIIF plenas.

Otro aspecto importante del valor razonable, es que las mediciones bajo esta metodología solo serán objeto del impuesto sobre la renta cuando los cambios en resultados se hayan generado por la enajenación o liquidación de los activos o pasivos que generaron dichos cambios.

¿Qué cuentas deben ser medidas al valor razonable?

Para conocer las partidas a las cuales se les debe aplicar el valor razonable será necesario remitirse a las NIIF 13, donde se indica el procedimiento a seguir para calcular el valor razonable, entre las partidas más destacadas que deberán hacer uso del valor razonable se encuentran las propiedades planta y equipo y, los activos biológicos.

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Inventarios en las NIIF para Pymes

Mediciones a valor razonable en el reconocimiento inicial

Teniendo en cuenta que el valor razonable se debe entender como un precio de salida, aun cuando una empresa efectúa una compra de un activo o pasivo y posee un valor de la transacción cancelado o adquirido en el presente, también debe considerarse que existe otro valor que recibiría por vender el activo o transferir el pasivo que adquirió, a lo cual se le conoce como valor razonable.

En este sentido, se puede destacar que no siempre el precio de la operación es el mismo que el valor razonable, por esta razón siempre que se realicen transacciones bajo dicha figura, la empresa se verá en la obligación de reconocer la ganancia o pérdida que resulte dentro del estado de resultados.

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Deterioro del valor de los activos

Técnicas de valoración

Las NIIF establecen que la entidad deberá tener en cuenta las circunstancias y los datos disponibles para medir el valor razonable, así mismo, debe elegir entre una u otra técnica de valorización, siendo las principales:

  • Enfoque de mercado: En este enfoque se usan los precios y otros datos importantes que se genera por operaciones de mercado que involucran activos, pasivos o grupos de estos mismos, como bien podría ser un negocio de la misma índole.
  • Enfoque del costo: Este enfoque determina el valor que se necesitaría en el momento presente para reemplazar la capacidad de servicio de un activo.
  • Enfoque del ingreso: Convierte valores futuros en valores presentes, de modo que se reflejan las expectativas del mercado en la fecha de valoración sobre esos importes futuros.

Es importante resaltar que en los casos más básicos tan solo se deberá seleccionar una técnica de medición, pero pueden presentarse unas situaciones específicas donde es requerido hacer uso de un enfoque mixto.

Determinación del valor razonable

La norma resalta que, para obtener un resultado óptimo es necesario que los datos sean lo más fiable posible, de este modo, es necesario tener en cuenta un nivel de priorización de cada dato dependiente de su fuente, lo cual se puede resumir de la siguiente manera:

  • Primer nivel – precios cotizados en mercados activos: Se consideran los datos más fiables, de modo que se recurre al mercado principal del activo o pasivo, cuando esto no sea posible se debe considerar el mercado más ventajoso.
  • Segundo nivel – precios cotizados: Se incluyen los precios cotizados para activos o pasivos similares en mercados activos, cotizados para elementos idénticos o similares en mercados que no son activos, cifras diferentes a los precios cotizados, pero que son observables y precios que son corroborados por el mercado.
  • Tercer nivel – Datos de entrada que no son observables: Uno ejemplo de los datos de este nivel es la volatilidad obtenida a partir de los precios históricos de las acciones, para la medición de acciones negociadas en un mercado de valores; o un ajuste a un precio de consenso de mercado para la permuta financiera.

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